Balance positivo de la producción tucumana pese a los vaivenes de la economía

El ministro de Desarrollo Productivo, Juan Luis Fernández trazó el panorama de los distintos sectores productivos y proyectó las perspectivas para este año.

El año 2017 fue de gran dinámica para la economía tucumana, y con intensos vaivenes en las áreas productivas y con un balance que resulta positivo.

Para Juan Luis Fernández, ministro de Desarrollo Productivo, el crecimiento de las principales industrias locales fue el hecho más importante del año que se fue.

"La zafra 2017 fue buena, a pesar de la helada que disminuyó los volúmenes de azúcar, puesto que se cumplió con los volúmenes de alcohol comprometidos y tuvimos precios sostenidos de azúcar, sobre todo para los pequeños cañeros”, destacó el ministro.

Fernández subrayó que "la Provincia realizó una fuerte defensa de la industria respecto a las medidas nacionales que afectaban la producción de bebidas azucaradas y etanol”.

Agregó que "fue un año en el que tomó trascendencia el trabajo mancomunado entre el Gobierno y los productores para resolver los problemas del sector”.

Por otro lado, cargó contra el Gobierno de la Nación por "baja abrupta e injustificada del precio del al bioetanol”. El ministro afirmó que "la Provincia trabaja para revertir la medida” y añadió que "en 2018 habrá un intenso trabajo para la organización del Congreso Internacional de Caña de Azúcar 2019, encuentro que permitirá mostrar la Provincia a miles de visitantes de todo el mundo que arribarán a nuestras tierras, algo que movilizará la actividad hotelera y turística”.

En relación a la industria citrícola, Fernández sostuvo que "hubo buenos precios en los productos industriales y en el limón, algo importante para el productor”.

Tras destacar el ingreso de los limones a Brasil, Estados Unidos y Méjico, valoró la importancia del trabajo conjunto público privado para prevenir el HLB, la enfermedad que afecta a los cítricos en otras regiones latinoamericanas.

Berries

Sobre los arándanos, el ministro declaró que debido a la falta de aviones de cargas para trasladar la totalidad de la producción, parte de ella tuvo que salir a los mercados a través de los puertos.

En tanto, la reincorporación de Argentina al Sistema General de Preferencias beneficiará a los productores de frutilla que no deberán pagar un 12% de aranceles para ingresar a Estados Unidos. "Es probable que la baja de competitividad pueda ser compensada con la quita del arancel”, dijo.

Respecto a los granos, Fernández dijo que "se desarrollaron normalmente y esperamos que las lluvias permitan tener una siembra interesantes para el año que viene. Hay que poner el acento hacia el futuro en materia de garbanzo y lentejas que son productos que tenemos una demanda reconocida a nivel mundial y en donde las empresas exportadores están incursionando con éxito”.

Fernández también se refirió a la ganadería y calificó como un paso importante la nueva Ley Pecuaria que prevé beneficios para quienes quieran invertir en el sector. Esta medida posibilitará el desarrollo de industrias lácteas y frigoríficas en la zona norte.

Por otro lado, resaltó el trabajo conjunto con el clúster de empresas del software que tuvo desarrollos interesantes. En cuanto al turismo, aseveró que este año la actividad tuvo índices satisfactorios, comparativos con el 2016, año del Bicentenario.

Menos desempleo

El ministro indicó que pese a la complejidad de los términos macroeconómicos del País atraviesa una situación compleja: "Tucumán pudo mantener de forma consistente la baja en el nivel de desempleo como consecuencia de una serie de inversiones en diversos sectores”.

También recalcó que las obras en el Aeropuerto Benjamín Matienzo, posibilitarán un incremento en el flujo comercial y turístico. "La nueva pista fue un logro de esta gestión, que supo capitalizar los estudios que hizo la Provincia durante muchos años para el desarrollo de la nueva pista aérea para apuntalar la exportación de arándanos”, explicó.

Finalmente, Fernández manifestó la necesidad de readecuar el sistema de riego de las áreas productivas debido a los daños provocados por los fenómenos de lluvias intensas y escorrentías en todo el territorio. "Es un factor fundamental de competitividad y producción porque las áreas bajo riego, cercanas a las 100 mil hectáreas son vitales para la generación de trabajo y desarrollan los productos que tiene mayor valor agregado”, finalizó.